miércoles, 2 de septiembre de 2020

SOBRE CÓMO QUERER A LAS PERSONAS



Por Julio Cortázar
"Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo felíz con su felicidad".




El resentimiento







El resentimiento es una emoción que nos hace daño, se va acumulando y muchas veces no sabemos como mandarlo a la papelera de reciclaje. Se acumula hasta convertirse en deseo de venganza. Un deseo que uno mismo va alimentando y haciendo que crezca hasta el punto de que comienza resultar insoportable. De esta forma, poco a poco, se va formando el rencor y de ahí no es difícil pasar al odio. El re-sentimiento, implica de alguna manera volver a sentir. Repetir, repasar, un sufrimiento alguna vez ocurrido. El resentimiento es la continuación de un sentimiento negativo. Una persona puede enojarse con otra y sentir odio o ira durante un tiempo. Si dicho odio no cede, puede hablarse de resentimiento.


jueves, 16 de julio de 2020

Las máscaras





                         


 Por debajo están los rostros de los otros y los nuestros, tan mortales, tan frágiles, tan posibles de ser dañados que necesitan ser cubiertos por esa otra piel, la de la fantasía que nos salva y nos protege ¿de los demás o de nosotros mismos? Bajo las máscaras que usamos día a día, está nuestro verdadero rostro. Máscara y rostro. Máscara vs. rostro. Nadie escapa de las redes y secretos que se tejen debajo de estos dos conceptos. Muchas veces las máscaras se vuelven rostro y los rostros máscaras, la esencia de cada uno se esconde por debajo de las dos.

lunes, 29 de abril de 2019

AUTOESTIMA






Facilitadores

Clr. Ernesto Moya - Psicólogo Social - Consultor Psicológico
Clr. Reina Godoy - Consultora Psicológica - Docente
En este encuentro intensivo de 3hs (domingo 2/06 de 16:00 a 19:00hs) te llevas las herramientas prácticas y efectivas para comenzar el camino de un cambio positivo en tu vida.
Arancel accesible - Cupos limitados - Lugar:  Caballito

Informes e inscripción : WhatsApp 11 6403 0948 ó
Email: consultoriadesarrollopersonal@gmail.com

viernes, 9 de noviembre de 2018

MIEDOS, CRISIS, DUELOS




Dependencia emocional o apego




                          El apego es una forma de vincularse en lo mental y emocional obsesiva-mente
 a objetos, situaciones, personas o sentimientos.
 La base de esa dependencia es la dificultad para comprender que nada es para siempre.


La dependencia emocional es un estado en el que una persona no es capaz de ser felíz si no se siente vinculado o atado a esa otra persona en cuestión. Estamos hablando de una modalidad, de la dependencia emocional de pareja, donde el doliente ya no es dueño/a de sus actos, cuando afecta su calidad de vida, cuando pierde su libertad interior y cree que su pareja es el principal motivo de su existencia que le va a brindar seguridad total y para siempre.

Muchas veces acuden a la consulta personas que no pueden lograr establecer lazos afectivos saludables por el apego a su pareja, amigos o compañeros de trabajo.

En estos casos la ansiedad y el miedo a la pérdida nos hacen creer que sin el otro no podríamos vivir. La necesidad de apoderarse del otro, de poseer, intenta convertir a la pareja en una extensión propia, personal. Éste tipo de dependencia sentimental no se vincula a la dependencia de tipo económico. En este caso, tiene que ver con la necesidad de amor y vínculo afectivo. 


De este modo, muchas personas que son dependientes suelen buscar parejas con características narcisistas y autoritarias. La persona que padece esta situación invocará a todo tipo de maniobras para dilatar una toma de decisión para el cambio.
Por lo tanto, es necesario eliminar la dependencia emocional para ser emocionalmente libres en materia afectiva ya que este estado tiene mucho que ver con la forma en que una persona se desvaloriza.

            Clr. Ernesto Moya
     Consultor Psicológico- Psicólogo Social


jueves, 8 de noviembre de 2018

Infidelidad




               La infidelidad no solo perjudica al engañado, sino también a quien engaña. Muchas veces las personas son infieles porque necesitan mirarse en un espejo diferente del cotidiano.



En estos asuntos  sufren todos. Quizás buscar culpables sea un poco desagradable.  Además también es posible  que el tercero en cuestión sea una buena persona,  pero consintió ser tercero y aceptó de algún modo estar perjudicando a una persona, y posiblemente a una familia.

Esta práctica humana  produce  infinitas grietas del corazón, dando forma a situaciones que no siempre manejamos con la eficacia necesaria.
Muchas veces, la infidelidad termina con la relación, y en otras las parejas son capaces de reparar la relación por sus propios medios o con ayuda de un profesional. En cualquiera de los dos casos, es importante que cada uno trabaje para asimilar lo sucedido y reparar los daños causados.

            Clr Ernesto Moya
Consultor Psicológico - Psicólogo Social






jueves, 12 de enero de 2017

Consultoría Psicológica





Las cuatro memorias





          Tomando como guía la obra literaria de Jorge Luis Borges, el autor discierne entre cuatro formas distintas de memoria: la del rencor, la del pavor, la del dolor y la del esplendor.


Por Luis Kancyper *

           Entre los pliegues de la “cambiante forma de la memoria que está hecha de olvido” (Borges, “Los conjurados”) distingo cuatro memorias: la del rencor, la del pavor, la del dolor, y la memoria del esplendor. Mientras que las memorias del rencor y del pavor permanecen refractarias al olvido, al perdón y al trabajo del duelar, las memorias del dolor y del esplendor integran al pasado en una diferente reestructuración afectiva espacial y temporal y propician el duro, lento e intrincado trabajo de elaboración de los duelos.

Las diferencias entre las memorias del esplendor, del rencor, del pavor y del dolor resultan elocuentes y sus efectos suelen determinar, en gran medida, la identidad del individuo y de los pueblos. En la memoria del esplendor, los recuerdos de la historia vigorizan las tres dimensiones del tiempo. El esplendor de esta memoria se basa en el hecho que la dimensión del pasado ilumina con su resplandor al presente y, al mismo tiempo, el futuro se reabre con un sentimiento oceánico y mágico a la vez. Podemos pensar que la memoria del esplendor guarda cierta semejanza con la imagen borgeana del Aleph. Es un acontecimiento en el que conviven, en un momento y espacio de fulgor y con felicidad, los tres tiempos cronológicos, sin aparente superposición ni contradicción.

En El poeta y la escritura, Borges pone de manifiesto la fugacidad de la felicidad que participa en la memoria del esplendor:
“La poesía se ha dedicado en buena parte a lamentarse; yo diría que hay un solo poeta que ha cantado la alegría presente, es el gran poeta español Jorge Guillén. Uno siente que él está cantando, que al escribir se siente muy feliz. En general se ha preferido deplorar la felicidad perdida, paraísos perdidos; en cambio Guillén ha hecho, hace gustar esa maravillosa proeza de cantar la felicidad presente, cosa que nadie parecería haber hecho. Porque en el caso de Whitman uno siente que se impuso la tarea de ser feliz, pero que posiblemente fuera un hombre desdichado. Y quizá la desdicha sea mejor material que la felicidad, porque la derrota es mejor material que la victoria, porque la derrota tiene que ser transformada en otra cosa, la desdicha también. La felicidad, en cambio, es un fin en sí mismo y no necesita ser cantada; ya es una suerte de canto la felicidad. Sus visitas son tan fugaces que debemos agradecerlas cuando llegan. Uno debe aceptar esas rachas de misteriosa felicidad y agradecerlas de igual modo que uno debe aceptar siempre la dicha, la amistad, el amor, aunque se sepa indigno de ellos”.

Mientras que el pasado, en la memoria del esplendor, arroja luz hacia el presente y el futuro, en las memorias del rencor y del pavor el pasado eclipsa las otras dos dimensiones del tiempo. En la memoria del rencor, presente y futuro permanecen hipotecados para reivindicar un injusto pasado que se reinfecta por el accionar de los resentimientos y remordimientos incandescentes y compulsivos (Kancyper L., Resentimiento terminable e interminable, Buenos Aires, Lumen, 2010).

En esta memoria diferenciamos dos tipos diferentes: la memoria del rencor comandada por resentimientos y remordimientos conscientes y manifiestos (como en el cuento “Emma Zunz”, de Borges) y aquella otra memoria del rencor en la que los resentimientos y remordimientos se hallan latentes, encubiertos o enmascarados (como en “Funes el memorioso”).
En la memoria del rencor prevalece la esperanza reivindicatoria. En cambio, en la memoria del pavor las reminiscencias traumáticas empantanan presente y futuro con un pertinaz sentimiento de desconfianza. El presente no se vive como un verdadero presente, lo que implicaría un anclaje actual y perspectivas de futuro. El mnemonista del pavor es un forastero acosado de los caminos. No puede permanecer ni pertenecer en un lugar y en un tiempo sostenidos, le resulta imposible entablar vínculos confiables.

Jorge Luis Borges en su poema “El amenazado” describe ese mismo destino infausto del mnemonista del pavor que, como pasajero en tránsito, peregrina en busca de un futuro perdido. Este poema, escrito en 1972, sería, en gran medida, un lamento de amor por el amar imposible. El narrador borgeano no puede establecerse en una relación de amor confiable porque resulta ser rehén de la pavorosa memoria del “horror de vivir en lo sucesivo”:
“Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que uso, el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

“Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.”

El destino del sujeto apresado por la memoria del pavor se halla regido por el accionar inconsciente de angustias de desvalimiento y de muerte que no alcanza a domeñar, a diferencia de la angustia de castración que comanda a la memoria del dolor.
En ésta no se olvida el pasado, pero se lo admite y acepta lo perdido como lo irrecuperable y resignable, lo cual posibilita el pasaje al presente y a un futuro posibles no idealizados. En la memoria del dolor, el pasado deja de ser presente para transformarse en experiencia pasada, ya que sólo de esta manera se lo puede considerar como una experiencia útil frente al presente. En cambio, el mnemonista del rencor se posiciona como una pretenciosa e injusta víctima por las frustraciones padecidas. Frustraciones, promesas e ilusiones incumplidas que lo legitiman para detentar un poder soberbio y reivindicativo, generando en la dinámica del campo intersubjetivo una tensa atmósfera de crispación, que suele exteriorizarse de un modo compulsivo a través de la queja, el litigio, el reclamo,el reproche y la venganza.

El mnemonista del dolor, a diferencia del mnemonista del rencor y del pavor, asume, por un lado, la pérdida de una vana esperanza planetaria, y por otro lado, la asunción de una otra realidad menos idealizada pero más acotada e imperfecta. En el poema “1964” Borges enfoca en cámara lenta la existencia del dolor y de la tristeza que se presentifican durante el trabajo de elaboración de un duelo normal:
“Ya no es mágico el mundo. Te han dejado./ Ya no compartirás la clara Luna/ Ni los lentos jardines. Ya no hay una/ Luna que no sea espejo del pasado,/ Cristal de soledad, sol de agonías./ Adiós las mutuas manos y las sienes/ Que acercaba el amor. Hoy sólo tienes/ La fiel memoria y los desiertos días./ Nadie pierde (repites vanamente)/ Sino lo que no tiene y no ha tenido/ Nunca, pero no basta ser valiente/ Para aprender el arte del olvido./ Un símbolo, una rosa, te desgarra/ Y te puede matar una guitarra.

“Ya no seré feliz. Tal vez no importa./ Hay tantas otras cosas en el mundo;/ Un instante cualquiera es más profundo/ Y diverso que el mar. La vida es corta/ Y aunque las horas son tan largas, una/ Oscura maravilla nos acecha,/ La muerte, ese otro mar, esa otra flecha/ Que nos libra del sol y de la Luna/ Y del amor. La dicha que me diste/ Y me quitaste debe ser borrada;/ Lo que era todo tiene que ser nada./ Sólo me queda el goce de estar triste,/ Esa vana costumbre que me inclina/ Al sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
“Hay tantas otras cosas en el mundo”.
En la memoria del dolor se posibilita aprender el arte del olvido, y la apropiación del dolor puede convertirse en una fuerza dinámica capaz de propiciar la reconstrucción de un sentido propio y comunitario. Los duelos comandados por el dolor y no por el rencor ni por el pavor habilitan al sujeto a dar eficazmente vuelta la página de su historia repetitiva para habilitar entonces un nuevo comienzo.

Marc Augé otorga una función fundamental al olvidar. Señala “que es necesario; tiene un papel muy activo. Porque lo que se olvida va dibujando las formas de lo que se recuerda. Es como un trabajo de escultura. Lo que queda no es un recuerdo, simplemente, sino un recuerdo trabajado por el olvido”.
La definición del olvido como labor de cincelado del recuerdo toma otro sentido en cuanto se percibe como un componente actuante y secreto que opera en la configuración de la propia memoria y Borges señala precisamente este delicado balance ente el recuerdo y el olvido en su poema “Un lector”:
“Mis noches están llenas de Virgilio,/ Haber sabido y haber olvidado el latín/ Es una posesión, porque el olvido/ Es una de las formas de la memoria, su vago sótano,/ La otra cara secreta de la moneda...”
En efecto, el olvido y la memoria se dan en forma conjunta y se condicionan recíprocamente como el anverso y reverso de las monedas.

Pero el fugitivo del pavor, como así también la víctima y victimario del rencor, se regodean en una memoria que los atenaza y que no pueden olvidar, que no pueden mantener a distancia del consciente. Los mnemonistas del pavor y del rencor permanecen inquietos en el umbral de una irrefrenable huida y despedida. Borges, en Diálogos de vida y de muerte, señala la relevancia de la despedida: “Quizás el momento de la despedida es el momento más intenso en la relación entre dos personas. Cuando uno se despide de alguien, uno está más con esa persona que si uno la ve vulgarmente. Al mismo tiempo uno sabe que ésa es la última vez. Quiero decir que en la despedida se dan a la vez la máxima presencia y la máxima ausencia, ¿no?”.


* Miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Autor de Resentimiento terminable e interminable y otros libros.


La vida consiste en arder en preguntas


Counselor

El objetivo hacia el cual el Counselor dirige su ayuda es profundizar la comprensión de las experiencias, los sentimientos y los significados subyacentes en la problemática presentada por el Consultante.



 Te brindamos un espacio de acompañamiento, orientado a facilitar procesos internos de cambio, resolución de conflictos y procesos de desarrollo y despliegue personal. En una atmósfera de empatía, respeto, aceptación, autenticidad, seguridad,  confidencialidad y calidez, nuestro trabajo es facilitar una transformación genuina que te permita vivir en armonía y plenitud.

miércoles, 6 de julio de 2016

PALABRAS

LAS PALABRAS

          Las palabras no son inocentes y tienen un enorme poder, muchas veces, se abusa de ellas para conseguir objetivos poco éticos.

          Si tomamos cualquier palabra y la repetimos hasta el hartazgo. Seguramente vamos a descubrir que en un momento determinado que ese significante se separa del significado y comienza a tomar un camino con consistencia propia o vacío o la nada misma, es como si el significado no coincidiera la palabra.

Según Hannah Arendt “La política sólo es posible donde palabra y acto no se han separado, donde las palabras no están vacías y los hechos no son brutales, donde las palabras no se emplean para velar intenciones sino para descubrir realidades, y los actos no se usan para violar y destruir sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades”.
La palabra es una estructura que tiene un significante y un significado. Es decir, sonido y concepto que son, deben ser, indisolubles.

Conociendo mucho de estas cuestiones, los partidos políticos buscan aquellas palabras que reflejen sus valores y se adueñan de ellas para convertir la lucha política en una lucha de lenguajes. De este modo la persuasión toma el camino fácil del engaño. Hay otras formas de conquistar mentes y corazones. Si los hechos contradicen a las palabras, estas terminan por ser rechazadas, o en el mejor de los casos olvidadas.

Cuidemos las palabras “alegría” y “felicidad”, y las frases como "Queremos lo mejor para la gente", tan vapuleadas últimamente, así como su verdadero significado. No debemos vaciar de contenido las palabras, ni permitir que lo hagan. Si lo hacemos, dejarán de ser palabras para convertirse en ruido.


   Ernesto Moya
Counselor - Psicólogo social

lunes, 30 de mayo de 2016

DOLORES CALLADOS




ELIGE CON QUIÉN HABLAR, CUANDO, CÓMO Y DE QUÉ HACERLO.
SOLO LOS NIÑOS CUENTAN TODO, A CUALQUIER HORA, DE CUALQUIER FORMA....
ELIGE A ALGUIEN QUE PUEDA AYUDARTE A ORGANIZAR LAS IDEAS, A ARMONIZAR SENSACIONES Y A RECUPERAR LA ALEGRÍA.
NO TE CALLES ...

 UN RESFRIADO OCURRE CUANDO EL CUERPO NO LLORA... UN DOLOR DE GARGANTA APARECE CUANDO NO ES POSIBLE COMUNICAR LAS AFLICCIONES... EL ESTOMAGO ARDE CUANDO LA RABIA NO CONSIGUE SALIR .. LA DIABETES INVADE CUANDO LA SOLEDAD DUELE... EL CUERPO ENGORDA CUANDO LA INSATISFACCIÓN APRIETA... EL DOLOR DE CABEZA DEPRIME CUANDO LAS DUDAS AUMENTAN.... EL CORAZÓN RENUNCIA CUANDO EL SENTIDO DE LA VIDA PARECE TERMINAR... LAS UÑAS SE QUIEBRAN CUANDO LAS DEFENSAS ESTÁN AMENAZADAS ... EL PECHO APRIETA CUANDO EL ORGULLO ESCLAVIZA... LA PRESIÓN SUBE CUANDO EL MIEDO APRISIONA... LAS NEUROSIS PARALIZAN CUANDO EL "NIÑO INTERNO" TIRANIZA... LA FIEBRE SUBE CUANDO LAS DEFENSAS DETONAN LAS FRONTERAS DE LA INMUNIDAD....

¿Y TUS DOLORES CALLADOS? ¿CÓMO HABLAN ELLOS A TU CUERPO?

TODOS NECESITAMOS SALUDABLEMENTE DE UN OYENTE INTERESADO. PERO TODO DEPENDE, PRINCIPALMENTE, DE NUESTRO ESFUERZO PERSONAL EN QUE SE PRODUZCAN LOS CAMBIOS QUE DESEAMOS PARA NUESTRA VIDA....... "

EL CUERPO SUSURRA Ó GRITA, LO QUE LA MENTE NO COMPRENDE .

PROCESOS DE AYUDA EN: CRISIS, CONFLICTOS FAMILIARES, DE PAREJA;  DUELOS   TOMA DE DECISIONES Y NECESIDAD DE CAMBIOS. ASESORAMIENTO EN PROBLEMAS Y CONFLICTOS VINCULARES Y DE COMUNICACIÓN. UN ESPACIO QUE TE ACERCA A LA SOLUCIÓN. CONSULTORIO EN FLORES (CIUDAD DE BUENOS AIRES)

ENTREVISTAS AL 11 6403 0948 CLR. ERNESTO MOYA





jueves, 5 de mayo de 2016

RENCOR


                        La memoria del dolor admite al pasado como experiencia y no como lastre; no exige la renuncia al dolor de lo ocurrido y lo sabido. Opera como un no olvidar estructurante y organizador— pulsión de la memoria del rencor y la memoria del dolor vida mediante —como una señal de alarma que protege y previene la repetición de lo malo y da paso a una nueva construcción.

En cambio, la repetición en la memoria del rencor reinstala —pulsión de muerte mediante— la compulsión repetitiva y hasta insaciable del poder vengativo. En el rencor, la temporalidad presenta características particulares, manifiestamente una singular relación con la dimensión prospectiva. 

La repetición es la forma básica de interceptar el porvenir y de impedir la capacidad de cambio. La memoria del rencor, a diferencia de la memoria del dolor, está regida no por el principio de placer/displacer ni por el principio de realidad, sino por el principio de tormento.


Luis Kancyper

jueves, 1 de octubre de 2015

CRISIS

Cuando observamos la crisis, observamos el contexto en el cual se dan las situaciones de riesgo. Frente una crisis que nos golpea, sentimos y vivimos situaciones de angustia. La situación de crisis es ruptura, es quiebre. La organización interna que teníamos hasta ese momento ya no es la adecuada para esta nueva situación, perdimos el referente, esa estructura interna que era nuestro sostén.
     Las crisis sociales son procesos que se despliegan en el ámbito de lo social, y por lo tanto, como sujetos del sistema estamos todos comprometidos.
El problema se genera en el cómo sentimos...como la vivimos. En primer lugar, una crisis social, nos golpeará en forma indirecta, es decir: "nos pasa esto por la crisis... entonces todos estamos en crisis, por tanto, yo también estoy en crisis”. Pero ¿que sucede en el adentro?... adentro, comienzan a reproducirse escenas de todo tipo, algunas que ya hemos vivido y otras fantaseadas. Y todo lo que ocurre en el afuera impacta en el adentro, en nuestro mundo interno, en eso que pensamos, que sentimos, en el cómo estamos.. Es ahí donde por diversas circunstancias nos sentimos mal. Nos sentimos invadidos por una experiencia de paralización, nos sentimos en soledad y confusos, desdibujándose el futuro y apareciendo vacío frente a nosotros. Dependiendo del grado de intensidad de la crisis podríamos llegar a tener una experiencia de despersonalización, percibiéndonos como “otro”.
Crisis proviene del griego, Krino: decidir, separar, o juzgar (juicio que se hace sobre alguna cosa). De allí se traslada al latín: crisis como mutación grave que sobreviene en una enfermedad para mejorarla o empeorarla. O momento decisivo de un asunto de importancia. 

A pesar de la confusión, parálisis , violencia, crisis personales, sociales, institucionales, la crisis también nos presenta la posibilidad de una toma de conciencia, abriendo nuevas posibilidades, dándonos la oportunidad de ser protagonistas activos de los acontecimientos, obligándonos muchas veces a salir del bunker de la comodidad.


          Clr. Ernesto Moya
    Consultor Psicológico- Psicólogo Social

domingo, 13 de septiembre de 2015

Humillación

No siempre el que humilla tiene más armas que el humillado. A veces el humillado se achica y no emplea la violencia en defensa propia. Entonces la violencia se vuelve contra él. Cuando Freud presenció cierta humillaciones sufridas por su padre (y luego por él mismo), sintió rencor hacia el grupo de humilladores pero también la vergüenza de haberse avergonzado de su padre. 

La humillación se produce por la violación de los límites personales de una víctima, por causa de la agresión moral y física cometida por la otra persona.

jueves, 3 de septiembre de 2015

NUESTRA SUBJETIVIDAD

    La sociedad produce sujetos y éstos reproducen dicha sociedad conformando de este modo una forma de interpretación del mundo. La propia identidad de una sociedad es ni mas ni menos ese sistema de interpretación, esa visión del mundo que ella misma crea.
   Ese sistema de interpretación del mundo es quien nos condiciona y nos dice , por ejemplo, que debemos comer, que ropa debemos usar, como nos vamos a vincular con los otros.
    En la vida cotidiana, en la práctica social, las acciones son procesadas  e interiorizadas por el cerebro dando lugar a las representaciones, a los pensamientos y a diversas formas de simbolización. Por eso desde la psicología social decimos que el sujeto se configura como síntesis activa de una complejísima trama de vínculos y relaciones sociales. La subjetividad se va gestando por ese atravesamiento de las instituciones, el vínculo y el grupo.
     En esta red de interacciones se configura  a través de un proceso de internalización,  el mundo interno del sujeto. Ese mundo interno que reconstruye fantaseadamente  las tramas relacionales objetivas y es el escenario de experiencias del sujeto.

     El hombre es emergente de procesos sociales, institucionales y vinculares. Teniendo en cuenta estos procesos, este interjuego sujeto-mundo, lo externo se hace interno y lo interno se externaliza, siempre en una relación dialéctica. Por lo tanto desde la psicología social entendemos al sujeto en función de su situación, inmerso en un contexto de contradicciones, como emergentes de tramas vinculares con atravesamientos y determinaciones múltiples donde la conducta va a ser el resultado de un momento socio histórico de la cual es emergente y en donde se articula lo individual y lo colectivo.


                                                                                                                Clr Ernesto Moya

Consultoría Psicológica

         La consultoría psicológica está orientada a las personas que no tienen patologías psíquicas pero están atravesando trastornos o problemas que los tienen mal o les provocan dificultades. Por eso, primero deben resolver esos conflictos y, cuando lo hacen, se avocan a su desarrollo personal, el segundo momento del counseling.
       
El consultor psicológico (counselor) se ha convertido en una opción individual, de pareja, familiar y laboral para resolver conflictos y mejorar día tras día. Si hay algo que diferencia al counseling de otras terapias psicológicas, es que no es objetivo del counselor curar, sino facilitar el desarrollo personal.

                 Un counselor trabaja creando relaciones de ayuda que aportan condiciones que favorecen el despliegue de los procesos naturales de la vida psíquica, como la simbolización, el aprendizaje y la creatividad; para luego facilitar el autoconocimiento, la autoafirmación y la autodeterminación de las personas. Las metas del Counseling serán siempre relativas a los objetivos del consultante.  




Carl Jung


SOBRE CÓMO QUERER A LAS PERSONAS

Por Julio Cortázar "Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin inten...